miércoles, 30 de junio de 2010

Un te amo, un te quiero


Tengo mil recuerdos espléndidos de ti. A medida que pasa el tiempo me enamoro más y más de ti. Más de lo que creía posible. Es algo insólito esto, pero a veces pienso que sólo vivo para quererte, amarte y hacerte la vida más feliz. Nada me resulta mejor que tu amor, nada me tranquiliza más que tus abrazos. No existe medicina alguna para esto que siento, porque no es enfermedad; y si lo es, no quiero que me curen. Te quiero y te amo, de una manera fácil y sencilla. Me ha venido a bien estar contigo. Me siento amada por primera vez. Tú me das más de lo que a veces espero. Me puedes enfurecer como hacerme sonrrojar. Tienes la valentía de verme a los ojos, y decirme lo que sientes, y lo que te hago sentir. No puedes mirarme sin que tus ojos me digan lo que sientes. No puedo hacerme a la idea de perderte. Resultas un amor que me toma, me posee, y me inunda. Tus besos no me llevan al cielo, me transportan al infinito. Un mundo donde la gente desaparece y nosotros nos convertimos en dos seres ansiosos. Yo con ansias de que sigas, tú con la voluntad de no parar, de hacerme tuya hasta el final. Lo nuestro es más que un amor. Porque yo te amo, porque yo te quiero. Te quiero cuando sonríes. Te quiero cuando te conmueves. Te quiero mientras comes. Te quiero un sábado por la noche. Te quiero un lunes por la mañana, mientras sigues somnoliento. Te quiero cuando cantas a voz en grito. Te quiero cuando despertamos juntos y no encuentras con que cubrirte del frío. Te quiero bajo la ducha. Te quiero en la playa. Te quiero por la noche. Te quiero al atardecer. Te quiero a mediodía.

jueves, 24 de junio de 2010

Una recomendación

A los amantes de la lectura juvenil o de historias de amor les recomiendo estos libros, que previamente he leído y he gozado de un lenguaje tan fácil y divertido. La historia te envuelve y !te hace querer leer en que termina!

- A tres metros sobre el cielo de Federico Moccia, es la primera novela de este maravilloso y convincente autor, la historia nos narra a cerca del amor que surge entre Babi, una joven estudiante muy inteligente y simpática y Steph un joven un poco violento y con vida bohemia. Ellos, pese a las mil y una cosas que surjen en sus vida, se llegan a enamorar y es así como empieza esta linda historia de amor, ambientada en Roma.

Si la has leído y te quedaste con las ganas de ver el desenlace, os sugiero que sigan leyendo.


- Tengo ganas de ti de Federico Moccia, es la segunda parte de la anterior novela, en ella nos cuenta como despues de la tristeza de Steph por haber terminado con Babi, él conoce a Gin una muchacha que el devuelve la alegría. Tropieza por las calles de Roma con Babi y siente que su mundo tambalea. ¿Será posible que puedan seguir juntos? De este libro nacen los miles de candados de amor puestos en el puente Milvio.

Un lugar...un encuentro.

Ya sea por azar, coincidencia, karma, destino o simplemente por obligación, muchos de nosotros frecuentamos lugares y personas.
Quizá muchas personas que antes eran desconocidas a nuestros ojos, ahora son nuestros amigos y hemos quedado en encontrarnos en algún lugar determinado a una hora fijada; pero recordemos un poco el proceso del cual derivó esta amistad, cariño o simplemente encuentro ocasional.
Algo que casi a todos nos ha pasado y del cual aún guardamos el recuerdo, es aquella sensación de temor y angustia mezclada con inseguridad a la hora de comenzar las clases. Y es que si bien podemos ser muy seguros y tener muchos conocimientos, ningún libro nos prepara tanto para la interrelación con otras personas y más aún que no conocemos.

Fue cuando tenía 10 años y atravesaba la dura etapa de la adolescencia. Me encontraba ahí en el auditorio de mi colegio, lista para que me rechazaran o me admitieran en el grupo de teatro. Sentía escalofríos y esa rara sensación a la hora de atravesar por rechazo o una aceptación. No quería seguir ahí, quería huir.

Las personas mayores dicen que es común atravesar por un período en nuestras vidas donde tememos al rechazo y actuamos por instinto, pero lo que yo pienso al respecto es que en ese momento, en nuesstro cuerpo crecen toda clase de anticuerpos, que se preparan para amoblar algún duro golpe que nos pueda esperar. Es aquí donde nos surge el cosquilleo en el estómago y nos ponemos de mil colores... pero ese es un asunto que luego comentaré.

Obtuve un papel y asistía a los ensayos puntual, aprendía mi libreto, no hacía desorden; y por inesperado que parezca, la niña que tenía el protagónico fue retirada del elenco, es allí donde pensó el profesor en mí y me hizo estrella principal.

Cuando las personas comunes, tenemos una oportunidad no la notamos ni le prestamos atención, es aquí donde perdemos la oportunidad de ser alguien o hacer que el curso de nuestras vidas de un rotundo cambio.
En fin, el asunto se me fue por las ramas, me encontraba describieno un lugar, un futuro, un encuentro... y hacía referencia a todo esto para llegar al punto clave que son aquellas personas que nos llegan a lo más hondo de nuestro ser y se las quiere como hermanos, estas personas a quienes llamamos amigos.
Amigos fieles, amigos hipócritas, amigos inteligentes, amigos bobos, amigos verdaderos, amigos del viento, amigos irritantes, amigos revolucionarios, amigos llorones, amigos locos, amigos justicieros, amigos voraces, amigo querendones, pero finalmente amigos.