jueves, 24 de junio de 2010

Un lugar...un encuentro.

Ya sea por azar, coincidencia, karma, destino o simplemente por obligación, muchos de nosotros frecuentamos lugares y personas.
Quizá muchas personas que antes eran desconocidas a nuestros ojos, ahora son nuestros amigos y hemos quedado en encontrarnos en algún lugar determinado a una hora fijada; pero recordemos un poco el proceso del cual derivó esta amistad, cariño o simplemente encuentro ocasional.
Algo que casi a todos nos ha pasado y del cual aún guardamos el recuerdo, es aquella sensación de temor y angustia mezclada con inseguridad a la hora de comenzar las clases. Y es que si bien podemos ser muy seguros y tener muchos conocimientos, ningún libro nos prepara tanto para la interrelación con otras personas y más aún que no conocemos.

Fue cuando tenía 10 años y atravesaba la dura etapa de la adolescencia. Me encontraba ahí en el auditorio de mi colegio, lista para que me rechazaran o me admitieran en el grupo de teatro. Sentía escalofríos y esa rara sensación a la hora de atravesar por rechazo o una aceptación. No quería seguir ahí, quería huir.

Las personas mayores dicen que es común atravesar por un período en nuestras vidas donde tememos al rechazo y actuamos por instinto, pero lo que yo pienso al respecto es que en ese momento, en nuesstro cuerpo crecen toda clase de anticuerpos, que se preparan para amoblar algún duro golpe que nos pueda esperar. Es aquí donde nos surge el cosquilleo en el estómago y nos ponemos de mil colores... pero ese es un asunto que luego comentaré.

Obtuve un papel y asistía a los ensayos puntual, aprendía mi libreto, no hacía desorden; y por inesperado que parezca, la niña que tenía el protagónico fue retirada del elenco, es allí donde pensó el profesor en mí y me hizo estrella principal.

Cuando las personas comunes, tenemos una oportunidad no la notamos ni le prestamos atención, es aquí donde perdemos la oportunidad de ser alguien o hacer que el curso de nuestras vidas de un rotundo cambio.
En fin, el asunto se me fue por las ramas, me encontraba describieno un lugar, un futuro, un encuentro... y hacía referencia a todo esto para llegar al punto clave que son aquellas personas que nos llegan a lo más hondo de nuestro ser y se las quiere como hermanos, estas personas a quienes llamamos amigos.
Amigos fieles, amigos hipócritas, amigos inteligentes, amigos bobos, amigos verdaderos, amigos del viento, amigos irritantes, amigos revolucionarios, amigos llorones, amigos locos, amigos justicieros, amigos voraces, amigo querendones, pero finalmente amigos.

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